Después del viaje en furgoneta desde Kampala y del consiguiente traqueteo, aquel pollo extremadamente duro del restaurante del “Saad Hotel”, el único de la zona, nos pareció una auténtica delicia, acompañada por la amabilidad de su jefe, Mr. Yestas, una persona bajita, decorada con un traje de chaqueta, con ojos saltones y que se expresaba con voz tímida en una especie de mezcla entre inglés y swahili, con la rapidez del rayo, haciendo que no nos enteráramos de casi nada de lo que decía. Pero lo que verdaderamente nos importaba era estar por fin ante la entrada del misterioso Ruwenzori, las legendarias Montañas de la Luna.
Marruecos se lleva seguro el "record" de mis cuadernos de viaje. Han sido innumerables las expediciones y viajes por todo el país durante todos estos años. Hoy os traigo uno de ellos.
L@s que me conocen saben de mi afición, casi "manía" de llevar cuadernos de viaje. Muchas funciones que antaño desempeñaba el cuaderno de viajes han quedado cubiertas con las nuevas tecnologías, pero aún hoy muchos viajeros (y creo que va en aumento) sentimos la necesidad de plasmar sobre el papel unas impresiones que ninguna cámara o artefacto electrónico digital sería capaz de retener.