Sales de tu ciudad, invadida por miles de motoristas (sólo constato), ruedas por las autopistas y llegas a Cañar, al margen..., en la Alpujarra retirada.
Gilberto, “Don Gil”, es un joven indio que vende bisutería en San Cristóbal de las Casas. Gilberto es simpatizante del EZLN y de su causa, un romántico empedernido y un nómada. El Ejército Zapatista de Liberación Nacional puso a Chiapas en el plano internacional hace ahora 20 años.
Me encontraba a gusto esta mañana, el aguacero de anoche había asentado el polvo reinante de la tarde anterior, cuando estuvimos visitando los templos milenarios de Lalibela, entre moscas y calor. Esta mañana me sentía un poco como mi admirado RL Stevenson mientras escribiera “Travels with a donkey”.
No para de llover, llevamos así muchos días. Alcanzamos un alto por encima de los 3.800 metros. Hemos dejado atrás las selvas y entramos en el páramo andino. Como los anteriores, el día está gris y triste. Por fin, chapoteando en el barro, llegamos a la “Hacienda la Primavera”.
Carretera por delante, charlas, risas, paisajes que pasan, un pueblo con olor a humo de leña, siete grados bajo cero, cielo azul, esfuerzo, una cima, más risas, unas cervezas, una comida, unos amigos..., la montaña.