En unas horas estaremos volando a Oriente. No se trata de la "Embajada a Tamorlán", aquélla epopeya que por orden del Rey Fernando III de Castilla, realizaran en 1406 nuestros compatriotas Ruy Gonzalez de Clavijo y Alfonso Pérez de Santamaría a la corte de Samarcanda.
Lo confieso, utilizo Google Maps y a veces, no muchas, algunas aplicaciones como Wikilocs. Pero, procuro, que sean sólo las justas. Es decir, muy pocas.
“E buona a frutinha pa refrescar ao calor”, me comentaba un abuelo en la estación de autobuses de Itaiaia. Habíamos estado varios días de caminatas bajo el fragor del Parque Nacional de Bocaina, en la Mata Atlántica, la última selva costera del Atlántico brasileño. Ahora nos esperaba Río, la “Ciudad Maravillosa” como dicen los cariocas.
Ameca Ameca es un pueblo situado en las faldas de volcán Popocatépetl. Como tantas otras ciudades y lugares interesantes no aparece en ninguna guía de turismo. Habíamos llegado allí en busca del “Paso de Cortés”, lugar por donde accederíamos días más tarde a las inmediaciones del también volcán Iztaccíhuatl, al que queríamos ascender.
Tengo una pequeña colección de imágenes de lo que yo llamo "fantasías publicitarias". Estas fantasías son reclamos y anuncios publicitarios que la imaginación de las personas ha recreado para llamar la atención sobre sus negocios. La simpatía y el arte popular cubren con creces la falta de medios y en algunos casos son verdaderas obras maestras publicitarias.